OTRAS FIESTAS DEL TORO ENMAROMADO (ENSOGADO, DE CUERDA, ETC..)

 Es posiblemente el espectáculo tradicional más primitivo, según relata el conde de las Navas en su libro La fiesta más nacional, donde se da cuenta de una carta de Francisco Fernández y González, fechada el 6 de marzo de 1896, en la que se hace referencia a una crónica latina del siglo XII que menciona «la repetición en Castilla de una fiesta muy usada entre los romanos y de orden semejante a correr vacas enmaromadas. Consistía en atar los cuernos de un toro con una maroma, al cual llamaban la atención por ambos lados».

 

La tradición permanece arraigada, efectiva­mente, en muchos pueblos de Castilla y de otras regiones españolas, pero no es menos cierto que Teruel hace un rito del toro ensogado o de sogas desde la Edad Media, que a tanto llega el testimonio documental de la fiesta.

Del mismo modo que en Benavente, la tradición de correr un toro atado a una cuerda o maroma ha sido también el denominador común en otras localidades, como son Mucientes en Valladolid, Amposta en Tarragona, Lodosa en Navarra (donde los corredores van detras del toro). 

Aquí expongo algunas de las fiestas de toros ensogados más importantes de las que se celebrán actualmente:

PINA DE EBRO - Toro con Soga (Aragón)

La historia y leyenda, pues ambas caminan confundidas, nació en el primer tercio del si­glo XII, durante la Reconquista. Sucedió la noche de San Juan, cuando los cristianos iban a sacar la procesión con el santo titular y se vie­ron imposibilitados de hacerlo por la presen­cia de los árabes. Y cuentan que entonces salió un toro bravo, de extraordinario trapío y desa­rrollada cornamenta, que arremetió contra los infieles, los cuales huyeron de la población des­pavoridos.

Se celebró con salvas y gran regocijo aquel suceso insólito, y los cofrades de San Juan acor­daron, tiempo después, llevar un toro en la pro­cesión, abriendo camino a la peana del santo, para rendirle tributo como su salvador.

La tradición alcanzó su máximo esplendor en la época de Carlos III. Por eso sale una sec­ción de escopeteros ataviados con uniformes del siglo XVIII, encargados de disparar las sal­vas, tal como hicieron sus antepasados del siglo XII para festejar la huida de los infieles. Se institucionalizó la fiesta.

Los vecinos cuelgan los «pairos» de calle a calle, de balcón a balcón, de ventana a venta­na. Son muñecos rellenos de paja, luciendo ro­pajes estrafalarios, como dominguillos en es­pera del toro, y cuando éste llega, los vecinos bajan las cuerdas para incitar a la fiera, y cuan­do ésta embiste a los «pairos», basta con vol­ver a tirar de las cuerdas para que los muñe­cos suban, balanceantes y ridículos, al tiempo que el toro se queda olfateándolos en el aire y los escopeteros les disparan sin piedad, hasta que los revientan y enseñan su cuerpo de paja. El toro sigue la procesión por el itinerario acostumbrado, atado con sogas de las que se encargan de tirar varios mozos, controlando y dominando las sucesivas embestidas. Cada año buscan un ejemplar de mayor peso y trapío, pero fuerte y ligero a la par, de lo contrario no podría aguantar el largo recorrido por las calles de la villa.

El toro de sogas de Pina de Ebro dejó de acompañar a San Juan durante varios años, de­bido a absurdas prohibiciones. La Iglesia con­sideraba irreverente la celebración de la fiesta. La tradición llevaba camino de desaparecer, pero el Ayuntamiento de Pina evitó ese riesgo a tiempo y la recuperó con el esplendor de an­taño, y la víspera de San Juan, al atardecer, todo el pueblo vibra de emoción en espera de que se inicie la procesión, con el grupo de jota y los danzantes, y la cofradía de San Juan velan­do por una celebración que es suya y quiere seguir manteniendo contra el viento y marca de los siglos.

Tampoco falta la alusión a las coplas que las gentes foráneas dedicaban a los de Pina:

Matutes de Pina, matutes serán, que llevan al toro delante San Juan.

Recuperada esta singular tradición en la década de 1980-90, vuelve a celebrarse con la so­lemnidad del pasado. Cada año son más los visitantes que recibe Pina de Ebro para presenciar el insólito espectáculo de la víspera de San Juan.

 

AMPOSTA - (Tarragona)

Fiestas de la Asunción

   

 

RUBIELOS DE MORA (Aragón)

En el interior de la Sierra de Gudar, se encuentra Rubielos de Mora,  donde corren toros ensogados para celebrar la fiesta de la Virgen del Carmen. La Comisión de fiestas está formada por el Ayuntamiento y las Señoras Camareras de la Virgen del Carmen (cuatro damas pertenecientes a las antiguas familias de la villa) .

En Rubielos se corre el toro con una sola soga. Lo sacan del Corralico, en la plaza del Plano, y las calles que allí concurren, los por­tales y los balcones de las casas se llenan de gente ansiosa y reluciente. Se oyen cosas así:

"A mí lo que más me gusta es la salida. Enseguida que irrumpe el toro en la calle sé si va a ir o no va a ir" El caso es que la expectación y las ganas de jugar con el toro son tremendas en todo el mundo, y Fernando Ballesteros, el torilero por tradición, aguarda tranquilo a que Palomar, o Manolo, le manden abrir la puerta.

Lo primero que aparece es el cabo de soga de 25 metros y luego los sogueros, cinco, siete. Lo ideal es que sean cinco, se conjuntan mejor. De la fortaleza y de la inteligencia de estos hombres depende la seguridad del gentío que se desplaza a olas intensas, alborotadas, ya que saben dar soga y replegar, detener, clavar al ani­mal y evitar la cogida. Hay muchos sitios para escabullirse, los portales están abiertos, la ca­rretera, las calles, las rejas, el Plano ancho salpicado de gritos, risas, mezclado de edades y salutaciones.

Cuidan mucho los mozos ensogadores de que la soga sea de cáñamo puro para que no ceda. La frotan con alfalfa para protegerse las manos y lograr una mayor resistencia, y la suele pasear un mozo, delante de la música, en el pa­sacalles que anuncia la fiesta. Cuidan igualmente de que el nudo no apriete la testuz y oprima la cabeza del toro, el cual debe sentirse suelto, como libre, en tanto no se produzca el tirón de los nervudos brazos. Si entre el soguero que tanto controla al animal y éste hay coordinación de movimientos, el toro dará mucha guerra.

Los sogueros tienen que correr delante del toro, se la juegan. Hay que andarse listo para que el astado no atrape al soguero en un arran­que impetuoso, desbordante. Desde la plaza del Plano hasta la plaza de la Sombra hay cuatrocientos metros de carrera loca, despavorida. Un tropel de gente se cuela bajo el arco de San Antonio y tira calle abajo persiguiendo al toro. En esta carrera no hay otra defensa que la ligereza de los pies, el aguante, la resistencia física, y que las gentes de los portales despisten con tra­pos la obsesión ciega del toro que lleva en volandas a los más arriesgados.

Los sogueros saben que la madrugada del día 15 de septiembre es caliente, brava, que los mozos no han dormido apenas, que el vino, la cerveza, la ginebra han sublevado la sangre, y tienen que extremar precauciones. Los sogueros saben que en el rincón más hondo de la plaza de la Sombra se sitúa medio centenar de abuelos, a pecho descubierto, y que el toro embiste y los repliega en un puño hasta clavarse a un metro del apretado cogollo de viejos que vibran de emoción.

Toda suerte de aconteceres se da esa mañana insólita en el corazón de la fiesta mayor de Rubielos, con el despertar lento del rumor que rueda de calle en calle empujado por el toro, el cual gusta de los patios abiertos donde se cuela persiguiendo gritos, espantos. Y en cada recodo, en cada ángulo, anda el toro hur­gándoles el miedo a los más valientes.

Hay que decir, en honor a la verdad, que en Rubielos nadie castiga al toro, y que tanto los emboladores del toro de fuego como los sogueros del toro de cuerda o de soga tienen a gala cumplir su cometido con tanta destreza como eficiencia, pues respetan a este animal que les proporciona muchas horas de juego al año».

Del libro "La Tauromaquia Aragonesa" de Alfonso Zapater
(Fotografias Gema Losada & Gerardo Abril)

 

 

SUELTA DEL TORO en Alija del Infantado (León)

En la cercana localidad de Alija del Infantado, también se celebra una fiesta sacramental, con la suelta de un toro enmaromado por sus calles.

La fiesta Sacramental se celebra el segundo fin de semana de Julio y el Domingo es cuando tiene lugar el espectáculo del toro.
Las vaquillas se corren primero en la plaza al finalizar la correspondiente corrida de toros (todos los años se monta un plaza de toros portátil) y luego se saca el toro por las calles del pueblo atado con dos sogas (maromas!) a su cornamenta, una maroma va por delante y otra por detrás. Los mozos sujetan las sogas y le van dando "cuerda" al toro poco a poco controlando que no haya ningún accidente desagradable

 

 

Información y foto obtenida en http://www.alijadelinfantado.com

 

EL TORICO DE CHIVA - Valencia (El torico de la cuerda)

"La vieja, la antiquísima pugna hispánica entre el hombre y el toro, se ventila en Chiva a través de una cuerda. Ninguna ventaja para nadie: los hombres, a un lado; el toro, al otro; y la cuerda en medio. Desde la misma salida el toro coloca el peligro en la punta de sus cuernos y el hombre lo busca y lo esquiva en un insensato juego de alegre tragedia, que puede medirse en metros; en los metros de la cuerda... Para mí, estos escasos metros de cáñamo trenzado, han representado siempre el punto donde la fiesta se centra y aún diría más: la longitud donde los chivanos han podido hallar, en cierto sentido, la medida de sus propias vidas.". Pedro Nácher (Programa de Fiestas del Torico en el año 1969).

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TORO ENSOGADO en Lodosa (Navarra)

El origen de la historia del toro con soga no se puede precisar. Se afirma que en 1840 ya había toro ensogado recorriendo las calles de Lodosa durante la festividad de la Virgen de Las Angustias, no obstante dejó de haber toro y no se sabe la causa. Fue en 1940, terminada la Guerra, cuando un alcalde de Lodosa, Agustín Arnedillo, sacó un toro con soga. Con él se abría nuevamente la puerta de la historia.
Los primeros datos oficiales que se tienen de esta tradición se remontan a 1892, año en el que está fechado el documento en el que el gobernador civil daba para sacar un toro ensogado por las calles de la villa.

 

 

 

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TORO ENSOGADO en BEAS SE SEGURA (Jaen)

La falta de documentación en los archivos municipal y parroquial hace difícil establecer con precisión y absoluta certeza el origen y evolución de la festividad de San Marcos y ha permitido la elaboración de diferentes versiones de transmisión oral, casi siempre relacionadas con la presencia en Beas de Segura de Santa Teresa de Jesús para realizar la que sería la primera fundación carmelitana de Andalucía: El Convento de Monjas Carmelitas Descalzas de San José del Salvador.

Según esta versión corría el año 1.575 y Santa Teresa se hallaba bastante apurada por el retraso con que discurrían las obras de construcción del convento, cuando uno de los toros o bueyes que arrastraban la piedra para las obras rompió el yugo y escapó corriendo por las calles de la población, sembrando el pánico entre los vecinos que eran incapaces de controlarlo. Intervino, entonces, Santa Teresa y poniéndole una mano en el testuz consiguió amansarlo y atándolo con un delgado hilo lo devolvió a la yunta y al trabajo. En años sucesivos, finalizada la construcción del convento, el extraordinario acontecimiento se celebraba corriendo por las calles de la localidad una o varias reses vacunas engalanadas de forma vistosa y ensogadas por los cuernos.

Otra versión de la tradición oral nos habla de una epidemia de glosopeda que diezmaba el ganado vacuno de la localidad y que misteriosamente cesó el día veinticinco de abril, hecho que la población atribuyó a la intervención del Santo y, en agradecimiento, se estableció un voto colectivo consistente en entregar anualmente dos becerros a la Iglesia para que, después de acompañar a San Marcos en la procesión, fuesen vendidos y con el dinero se atendiese a los pobres de la localidad.

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FIESTAS DEL ANGEL (Teruel)

Dedicadas al Santo Angel, patrono de la ciudad, rememoran la legendaria fundación de Teruel por parte de unos caballeros aragoneses tras tomar la fortaleza musulmana a la que les condujo un toro bravo. El festejo más popular es el toro ensogado, que corre por las calles entre los quiebros de los mozos, especialmente el del lunes. Pero sobre todo, es una fiesta popular y callejera, con actuaciones, bailes, jotas, dances, tracas de fuegos artificiales y vaquillas

 

 

 


 

FIESTAS DE CUERDA EN GAUCIN (Malaga)

SeSe celebra el Domingo de Resurrección. Digamos que es la Fiesta de Gaucín por excelencia, si exceptuamos al Santo Niño, que por tradición, devoción y concurrencia, figura como la primera en los corazones de los gaucineños.
Sin duda es la fiesta pagana, aunque con un origen religioso ya que su celebración se hace el Domingo de Resurrección en honor de Jesucristo Resucitado, con mayor resonancia. Cada año que pasa adquiere mayores proporciones en cuanto a llegada de lugareños, vecinos de otros pueblos de la comarca y turistas del arco Mediterráneo afincados entre Algeciras y Málaga.


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SOKAMUTURRA (País Vasco) - Azpeitia, Bergara, Tolosa, Elgoibar, Deba, Villabona y más pueblos

Tradicional también es en el Pais Vasco el correr vaquillas, o toros ensogados. Este acto recibe la denominación de Sokamuturra.

También se puede comprobar que en localidades como Elgoibar corren toritos con la participación de niños. En la foto de la derecha una instantánea de las fiestas de San Bartolomé en el año 2004, donde se puede ver esta participación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FESTA DO BOI DE ALLARIZ (Orense)

Esta celebración gallega parece tener su origen también en las celebraciones del Corpus Medieval, donde se inició la costumbre de correr un robusto toro enmaromado.

La celebración de este ritual se recobró en el año 1983, y desde entonces se sigue celebrando, contando con la colaboración económica de los vecinos.

 

Página web de la Festa do Boi

 

IPágina Personal de Venancio Valbuena Rodríguez