Siglo XX

En el inicio de siglo las referencias al festejo son durante algunos años más bien escuetas. Las Ferias del Corpus viven un momento de auge, ampliándose el número de días en los que tradicionalmente se venían celebrando.

En el año 1900 dice en acta "se acuerda autorizar a la comisión de fiestas para la adquisición del toro bravo que según costumbre de tiempo inmemorial ha de correrse enmaromado por esta población".


REPRIMENDA EN 1903

Según consta en un acta de la sesión del 29 de Mayo, se leyó una instancia de Simón Martínez, solicitando se conceda por cuenta de los fondos municipales la función de la corrida por las calles y plazas de la población del toro bravo enmaromado que tanto impulso y rendimiento daba a la localidad.

La falta de consideración de algunas personas, había obligado al Ayuntamiento a suprimir el tradicional festejo, ya que algunos sujetos, especialmente los jóvenes, desconociendo sus deberes y desoyendo las amonestaciones de la Autoridad, cometieron excesos castigados por el código penal (No hace mención directa en el texto a la causa de aquellas amonestaciones, es de suponer que estas se debiesen a motivos de alteración del reglamento por algunos sujetos inexpertos que no respetaron la tradición benaventana de correr el toro, cuyas normas y recomendaciones reitera todos los años la comisión de fiestas, entre ellas la primera: Al toro deberás respetarlo porque es un animal noble y bravo. En los casi trescientos años documentados de esta tradición del toro enmaromado queda constancia de que la población de Benavente está plenamente identificada con su fiesta y son sus autoridades las primeras interesadas en procurar su normal desarrollo.

Después de un pequeño debate los señores concejales se manifestaron conformes con su celebración como en años anteriores ".... se acuerde celebrar este año la función de tiempo inmemorial de correr un toro bravo enmaromado por las calles y plazas de la población la víspera del Ssmo. Corpus Chirsti.."

INTERRUPCION DE LA FIESTA (1908) 

La fiesta sufrirá una interrupción en la primera década del siglo XIX, durante el reinado de Alfonso XIII. En 1908, el Ministro de la Gobernación D. Juan de la Cierva dicta una Real Orden que lleva fecha de 5 de Febrero que dice:"La costumbre arraigada en muchas localidades de organizar capeas o corridas de toros en calles y plazas públicas sin las precauciones necesarias para evitar desgracias personales, exige -decía el preámbulo dirigido a los gobernadores civiles- V.S. adopte las medidas indispensables afín de que no consienta en adelante esos peligrosos espectáculos". De esta forma es como al englobar esta suspensión a toda clase de toros o vaquillas ensogadas o en libertad nuestra fiesta sufrirá un lapso de treinta y un años, durante los cuales quedará limitada a los tradicionales actos religiosos del día del Corpus y a las corridas de toros por profesionales que tendrán lugar en el coso benaventano.

Dos hechos se ponen de manifiesto en este acuerdo aparte de acatar la suspensión del acto, uno es la petición popular del toro el día de la patrona que es denominada como" tradicional costumbre", aunque las actas guardan silencio sobre esta petición tal vez porque no requiere mayores preparativos. El otro hecho que ya venía apreciándose en la documentación del siglo XIX es que es la iniciativa popular la que promueve el festejo y el Ayuntamiento quien accede a esta petición del pueblo.

Las actas municipales de los años siguientes únicamente hacen mención de los gastos ocasionados con motivo de la festividad del Corpus: cera gastada en la función religiosa, pagos efectuados a los músicos, pago al conserje del Ayuntamiento, etc.

 

RECUPERACIÓN EN 1939

En 1939 se recuperó la tradición, siendo entonces sufragados los gastos del toro por todos los vecinos mediante colecta voluntaria, costumbre que se mantiene por varias décadas. La carne del toro una vez muerto se repartía entre los pobres, posteriormente pasó a venderse para atender los gastos, si bien a su cargo se efectuaba un donativo a los centros benéficos de la localidad.

Aunque las actas no recogen nada sobre la recuperación de la tradición del toro enmaromado el citado año, sin duda por su carácter popular y no oficial, sabemos que la fiesta se celebró en medio del entusiasmo popular. Los jóvenes hubieron de ser adiestrados en el manejo de la maroma y demás particularidades después de más de treinta años. Durante los cuales los benaventanos se vieron privados a golpe de decreto de su querida fiesta por una injusta decisión de carácter general que abarcó a todas las fiestas "similares" de una forma indiscriminada y sin tener en cuenta sus peculiaridades.

A pesar de todo y después de los años transcurridos la decisión popular logró revitalizarlas.

 

LA FIESTA EN LA ACTUALIDAD

Una vez recuperada la tradición en 1939, una Comisión Popular de Fiestas se hace cargo desde el citado año de la gestión y organización de las mismas, al principio de una forma espontánea para ir adquiriendo en años sucesivos un carácter oficial. Desde entonces sucesivas comisiones populares gestionan lo relativo a los festejos del "toro enmaromado".

Una nueva interrupción del festejo se produce entre 1964-1965, años en que se sustituye el tradicional toro enmaromado por los denominados "encierros del Corpus"', que no gozaron de aceptación entre los benaventanos, añorantes de su tradición. En 1965 una orden con fecha 30 de septiembre crea la denominación honorífica de "Fiesta de interés turístico". Consideraba la citada orden que siendo uno de los atractivos de mayor raigambre y realeza que ofrece España a los extranjeros que la visitan; así como a los propios nacionales, el amplio panorama de fiestas de variada índole que en ella se desarrollan y para canalizar debidamente este aspecto del turismo, resaltando su importancia para legítima satisfacción de aquellos lugares que las celebraban, se tenía a bien crear tal denominación honorífica y se exponían a continuación los pasos para su obtención.

El Ayuntamiento se acoge a esta disposición tratando de conseguir además de tal distinción para la fiesta las autorizaciones necesarias para su celebración, ya que por entonces el tradicional toro enmaromado había tenido que ser sustituido por los ya mencionados encierros. De si obtuvo o no el Ayuntamiento en aquella ocasión la mencionada declaración no hemos hallado constancia documental, solamente el acuerdo municipal que faculta al Alcalde para iniciar las gestiones pertinentes y una breve memoria sobre la fiesta.

En 1966 se restituye el antiquísimo rito de correr un toro enmaromado por las calles y plazas de Benavente. Los benaventanos recuperan nuevamente su querida fiesta, denominándose por ello al toro de aquel año "Deseado"'. Desde entonces la fiesta viene celebrándose ininterrumpidamente hasta hoy día.

A finales de los años sesenta la comisión pasa a tener un carácter más vinculante con la intervención de un representante del Ayuntamiento, que es el concejal de fiestas; si bien ésta mantiene un alto grado de independencia. Por estas mismas fechas las denominadas "Peñas del toro enmaromado" comienzan a aportar a la fiesta una nueva dimensión. La fiesta pasa así de ser una manifestación eminentemente local a convertirse en una explosión festiva multitudinaria.

La decadencia de las tradicionales ferias y fiestas de Septiembre, que contaban con un apoyo más institucional y un marcado acento mercantil a mediados de los años setenta, posibilita en buena parte el auge de las fiestas del Corpus, que pasan a denominarse ahora "Semana Grande del Toro Enmaromado". La fiesta consigue en estos años una gran proyección a nivel regional e incluso nacional, consiguiendo en 1991 el ser declarada "Fiesta de Interés Turístico Regional".

El sentir de todo un pueblo se vuelca anualmente en esta celebración que hace aflorar la alegría y júbilo colectivos de forma espontánea y contagiosa. Grupos de gentes venidos de toda la comarca y numerosos puntos de la región afluyen a las calles de Benavente para cumplir el rito anual.

Tradición y esplendor de unas jornadas que envuelven a los protagonistas en un "entramado ritual", impregnando de vida durante unos días a la ciudad. Si bien la fiesta ha perdido parte del sentido original para el que nació, conserva numerosas tradiciones como expresión alegre y colorista de la memoria colectiva.

"El Toro Enmaromado" es un referente vital para los benaventanos, un alto en el devenir cotidiano de la ciudad y sus habitantes, porque una vida sin fiestas es como un largo camino sin posadas.

 

Antecedentes, Origen y Evolución LA FIESTA DEL TORO ENMAROMADO / FONDO DOCUMENTAL del Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo
© Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo - Autor: Juan Carlos de la Mata Guerra  
Cuadernos Benaventanos nº 1