Benavente
en la guerra
de Cuba
¿Cómo
vivió Benavente aquellos momentos?
Evidentemente,
como el resto del país, sufrió las exigentes levas y presiones
recaudatorias para sostener; una vez mas, la guerra, y vivió la
alucinación colectiva y el inflamado patriotismo hasta que despertó del
sueño.
En
cuanto a las levas y movilizaciones, se aprecia como en la villa desde
1890 se ha iniciado la práctica de gratificar a los soldados de
reemplazo, que se inicia con los jóvenes del reemplazo de 1889 que
tenían que incorporarse en Toro en 1890, 15 mozos a los que el
ayuntamiento decidirá gratificar con un duro de plata a cada uno de
esta forma en el año 1896, cuando se intensifica el conflicto cubano y se
recibe en el municipio la instrucción del Ministerio de la Guerra para
movilizar a 45.000 soldados de reemplazo con destino a ultramar, son 11
los quintos de la villa que se han de presentar en la caja provincial de
reclutamiento en la capital, Zamora. Tras la reducción, para aumentar los
efectivos, de la talla mínima a 1,50 cms. (antes era de 1,55 cms.);
reclutas a los que se auxilia con 6 pesetas en concepto de
«gratificación y socorro».
Los
alistamientos en Benavente en 1898, año del último y máximo esfuerzo
bélico, siguen siendo sumamente exigentes, todos los mozos que rebasaban
la corta talla de 1,50 ms. eran declarados aptos, aún así, aquel año,
se excluye por cortos de talla a media docena de mozos, tal era la escasa
estatura media de los benaventanos de aquel final de siglo. La relación
de alistamiento de aquel año de 1898, asciende en enero a 49 mozos,
lista que se modifica y aprueba definitivamente en febrero de 1898.
Una
estampa del Benavente de aquel entonces era la bajada a la estación de
ferrocarril para
despedir a los soldados benaventanos entre lágrimas y vítores-
Consecuencia
económica de la guerra, para los municipios y haciendas locales fue el
colosal esfuerzo fiscal que hubieron de asumir al establecerse un recargo
transitorio especial de guerra sobre los consumos y arbitrios. Tampoco se
regatearon esfuerzos para allegar fondos para los infortunados soldados,
con suscripciones y actos que se reiteran como el de noviembre de 1896, en
que la sociedad de teatro de Zamora organiza una estudiantina que
visitaría Benavente para «cooperar patrióticamente recaudando dinero
para los soldados naturales de esta provincia en Cuba», o la que lo hace
procedente de Villamañan en 1898 para recaudar recursos para la Cruz Roja.