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Siglo
XIX
LA
FIESTA A COMIENZOS DEL SIGLO XIX (1801-1850).
Los gastos de la fiesta eran controlados por un comisario de festejos que los
presentaba y rendía ante un mayordomo, unas veces el de propios y otras el de
obras. A falta de obligado de la carnicería, o persona que se hiciese cargo
del abasto, los gastos del toro eran costeados por el Ayuntamiento. También
en algunos momentos de dificultad económica el toro fue pagado a medias entre
ambas partes, según acuerdo, y excepcionalmente en casos muy apurados se
recurrió a las aportaciones del pueblo.
El hecho de que el gasto del toro fuese satisfecho de forma habitual por un
particular y no por el Ayuntamiento, explica la ausencia de éstos en las
cuentas de fiestas. En cambio sí se reflejan frecuentemente los costes de
otros festejos en los llamados cuadernos y memorias de fiestas. Las fuentes
son más explícitas en unos períodos que en otros sobre las fiestas del
Corpus y particularmente del capítulo del toro enmaromado.
A comienzos del siglo XIX este hábito parece romperse, según atestigua la
documentación al menos entre 1801 y 1807. En varios pliegos de condiciones
para el arrendamiento del abasto de carne figura la siguiente
condición:"que por la quiebra del toro que anteriormente se daba por el
obligado para la víspera del Corpus ha de satisfacer trescientos reales para
con ellos y lo asignado por el Consejo para pagar al guarda del plantío viejo
y nuevo...". Dificultades económicas del Ayuntamiento le obligan a fijar
como condición el que se satisfaga en metálico el equivalente al coste del
toro para emplearlo en otros menesteres.
El gasto de las fiestas del Corpus queda fijado durante varias décadas en
unos cuatrocientos reales. Las fuentes guardan silencio en lo concerniente al
coste del toro. Así en 1805 se indica: "Son data trescientos ochenta y
ocho reales, pagados por la festividad del Santísimo Corpus Christi según
reglamento y libramiento que se acompaña...", esta misma cantidad
aparece en las cuentas municipales entre 1821 y 1844. Guerras, revueltas y
calamidades públicas afectaron sin duda al festejo durante la guerra de la
independencia y años posteriores.
En el expediente de subasta y remate del abasto de carnes de 1837 entre las
condiciones se incluye que:"...ha de quedar obligado a dar un toro a satisfacción
del Ayuntamiento para correr enmaromado según costumbre, la víspera del
Corpus". Y en 1839 se indica: "...que la persona en quien quede
rematado el abasto, ha de dar y ser obligado a presentar a su cuenta el toro
acostumbrado de la víspera del Corpus para cuya compra ha de dar parte el
Ayuntamiento, el que se le permitirá vender a su voluntad en el abasto".
Esta misma cláusula se repite entre 1839 y 1845, supone una novedad en cuanto
al pago del toro, pues ahora pasa a satisfacerse a partes iguales entre el
obligado del abasto y el Ayuntamiento. Esta novedad en cuanto al pago del toro
será norma habitual durante algunos años.
EL
TORO DE ESPARTERO
En
1840, para celebrar el triunfo militar del Duque de la Victoria, el general
Espartero sobre las tropas del rebelde carlista Cabrera, se incluye como
festejo el correr un toro enmaromado, según se recoge en acuerdo de 31 de
Julio del citado año.
"
...resolvieron y acordaron los señores que se celebre en acción
de Gracias un Solemne Tedeum en la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor
de esta misma villa, en el día domingo que su párroco señale, precediendo
en la noche antes una iluminación general: Que en el mismo día se tenga por
la tarde un toro maromado, y por la noche un baile público: Que al efecto se
encargue el señor Regidor de comisario de fiestas..."
A
mediados del siglo XIX figura ya el Ayuntamiento como la única parte que
corre con los gastos del toro enmaromado, desapareciendo toda referencia al
obligado del abasto.
Las
actas municipales continúan aportando durante la segunda mitad del siglo XIX
nuevos datos sobre el festejo del Toro Enmaromado. La fiesta aunque
conservando su esencia evoluciona sobre todo en los aspectos relacionados con
la adquisición y venta del toro.
SIGUE
LA TRADICIÓN
Es
frecuente que ante la inminencia o proximidad de la fiesta, entre los acuerdos
municipales se haga mención de alguno de los aspectos organizativos de la
misma. Sorprende que se argumente en favor de la celebración por los
beneficios turísticos que trae consigo ".... que por ser muy antigua
la costumbre de
correrse un toro enmaromado la víspera del corpus Chirsti y tener particular
noticia dichos señores que los deseos el vecindario manifestados a los mismos
eran los de que no se suprimiese o extinguiese dicha función local cuyo
origen no se conce, y con la cual por efecto de la gran concurrencia de
forasteros y de varias clases de vecindario mismo reportan conocida utilidad;
proponiendo en su consecuencia dichos señores que la expresada corrida tenga
efecto en el corriente año, el día de costumbre que ya está próximo..."
(23-5-1866 Libro
de Actas del Ayuntamiento de Benavente)
LA
BENEFICIENCIA MUNICIPAL
Como
es comprobable en la documentación municipal" el toro
enmaromado" continúa siendo un referente vital para los benaventanos
en las últimas décadas del siglo XIX.
El
Ayuntamiento figuraba ya desde mediados de siglo como propietario de la res y
organizaba para su venta a los carniceros una subasta. Sin embargo a partir de
ahora, según recogen varias actas municipales, cuando lo considera oportuno
decide distribuir la carne entre los pobres de la localidad. De esta forma el
23 de Mayo de 1888 se manifiesta: "... que debiendo tener lugar el miércoles
próximo treinta del corriente la función que desde tiempo inmemorial celebra
esta villa la víspera de la festividad del Ssmo. Corpus Christi, corriendo el
toro enmaromado por las calles y plazas, el cual después del recorrido
dispone de él el Municipio; para el caso de que esta diversión se lleve a
efecto, creía la necesidad de acordar lo que habrá de hacerse con la carne;
y el Ayuntamiento acordó por unanimidad, que se distribuyera entre los pobres
más necesitados de esta villa por vía de limosna, encargándose de esta
operación los Sres. Regidores de fiestas, los que también harán cuanto sea
necesario para solemnizar dicha festividad".
Un
año después en sesión de 14 de Julio (1889) la Corporación en idénticos
términos acuerda lo propio. De igual forma en 1891 se autoriza a los señores
regidores de fiestas "... para la adquisición de una maromilla para
agregar a la maroma que ha de servir para correr el toro la víspera del Ssmo.
Corpus Christi...". Junto a la compra de esta maroma accesoria, una
vez más se acuerda "repartir entre los pobres la carne del toro
expresado, en el caso de que tenga lugar la función". Abundando en
la distribución de la carne del toro, el 10 de Junio de 1892 se señala en
las actas:"... que
en el caso de que se corra el toro enmaromado el 15 del actual, se distribuya
la carne del mismo entre los pobres de la villa por medio de bonos de 1 libra
cada uno, a cuyo fin se autoriza a la comisión de fiestas".
1898
- GUERRA DE CUBA
La
repercusión de la contienda de Cuba y Filipinas, crean en la comarca un
ambiente poco propicio para alegrías y jolgorios. La consiguiente crisis de
subsistencias y el malestar social inducen al Ayuntamiento a Suspender por
este año la fiesta.
En
toda la documentación de la época se aprecia la repercusión de la
contienda en la vida local (partida de combatientes de la comarca, trasiego
de heridos, colectas, funciones benéficas, oficios religiosos,
manifestaciones patrióticas, etc..).
A
pesar de la decisión del Ayuntamiento la iniciativa popular consigue aquel
año que el rito se cumpla, acordando días más tarde por propia iniciativa
de un grupo de benaventanos organizar la carrera del toro, pese a los
momentos que se vivían en el país y la decisión tomada por el
Ayuntamiento; eso sí solicitando al Ayuntamiento les concediera la maroma
de su propiedad.
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